El pasado miércoles el Valencia ganaba la Copa del Rey ante el Getafe, lo que le daba pasaporte para la próxima edición de la Copa de la UEFA, además de la opción de disputarle la Supercopa de España al Real Madrid (ya no caben dudas, ¿no?). De modo que, si el Valencia acaba bajando a Segunda División (están en ello), la temporada que viene se produciría un hecho cuanto menos curioso: un equipo de Segunda en competición europea. De esta forma, podríamos verle jugar contra el Granada 74 el domingo y contra el Milan el jueves. Por poner un par de ejemplos.
Pero ahí no acaba la cosa. Puestos a imaginar, hagámoslo a lo grande. Si el Valencia tras una temporada horrorosa acabara descendiendo a Segunda División B, y al mismo tiempo ganara la UEFA (lo que le otorgaría el derecho de repetir presencia en esta competición como campeón de la misma), veríamos a ¡un equipo de Segunda B jugando en Europa! Ahí es nada.
P.D.: puede que este post sea producto del irreparable daño cerebral que causaron en mí los cinco goles del Athletic ayer…
Los lectores habituales de este blog (alguno habrá, digo yo) ya sabrán que no suelo utilizar este espacio para tratar seriamente sobre fútbol, salvo contadas excepciones. Pues bien, hoy voy a hacer una de esas excepciones. Hoy me apetece meterme en camisa de once varas. Y es que leo esta semana en la prensa que un tal Alberto López Viejo (foto), Consejero de Deportes de la Comunidad de Madrid y posiblemente un tipo desocupado, afirma que “Ningún equipo señor debería aceptar jugar con ventaja”, calificando de adulterada la competición, en referencia al hecho de que el Valencia disfrute de un día más de descanso que su rival en la final de Copa, el Getafe.
Hay que joderse. ¿Este tal Alberto López Viejo se ha parado a pensar que la competición está adulterada desde que se designó a Madrid como sede de la final? Parece ser que no, que el amigo Alberto no ha caído en la cuenta de que los aficionados del Getafe únicamente necesitan coger un metro para asistir al partido, mientras los valencianistas por su parte deberán hacer un viaje de unos 400 kilómetros entre semana. Y al día siguiente a trabajar, por supuesto. Pero la afición valencianista es sufridora, y si hay que viajar, se viaja.
Pero ahí no acaba la cosa. La inoperante e incompetente Federación Española de Fútbol tuvo la feliz idea de designar el Vicente Calderón (por motivos de “amiguismo” y cuentas pendientes, tengo entendido) como escenario de la final, en lugar del Santiago Bernabéu. Esto implica que de los 45.000 abonados del Valencia sólo 20.000 puedan asistir al partido. Y de paso, permitir que algunos “seguidores” del Geta se lucren. Es lo que ocurre cuando a un club con 12.000 abonados se le entregan 20.000 entradas. Y que quede claro que no acuso de nada al Getafe. El club no tiene la culpa de que algunos listillos (estos sí que son jetas) pretendan hacer negocio con las ilusiones futboleras de la gente. El único responsable de todo esto es Ángel María Villar, quien volviendo al tema inicial del post, parece reírle la gracia al tal Alberto López Viejo. Y lo mejor de todo es que, después de fomentar la reventa, tienen el valor de prohibir lucir camisetas de su equipo a aquellos aficionados del Valencia con entrada en el sector destinado a los getafenses.
Por todo lo anterior, creo que nadie está en situación de exigir ni reprochar nada al club de Mestalla. Porque la competición está efectivamente adulterada, ya no porque el Valencia disfrute de un día más de descanso, si no por disputar la final en Madrid siendo madrileño uno de los finalistas.
En lo que a fútbol se refiere, aquí va mi pronóstico: [Modo pesimista=ON] Me temo que el Getafe perforará sin piedad el ano valencianista. Aunque me duela decirlo, a día de hoy es mucho mejor equipo que el Valencia. De lejos. Ojalá me equivoque. [Modo pesimista=OFF]
Por último, y para recuperar la dinámica habitual del blog y quitarle hierro al asunto, os dejo un vídeo homenaje a nuestro querido presidente de la Federación Española de “Fúrbol”. Va por ti, fenómeno.
P.D.: tenía este post pensado desde el jueves. Viendo el Valencia-Racing de ayer, puede que mi pronóstico sea todavía más grave…
A los valencianistas (y algún que otro barcelonista) les encantará este post, a los madridistas no tanto... A éstos últimos les ruego que me permitan, por una vez, dar rienda suelta a mi euforia. Y es que esta semana, tras una temporada de verdadero espanto, mi equipo (Valencia Club de Fútbol, por si alguien no lo sabía aun) por fin me ha dado motivos para el optimismo. El jueves, se clasificó para la final de Copa del Rey eliminando al Barcelona tras un dramático partido de vuelta en Mestalla (3-2). El domingo, machada contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu (2-3).
El Valencia, letal en ataque, daba toda una exhibición de cómo salir a la contra. David Villa, el 7 de España (con perdón), hacía doblete, uno de ellos de penalti. ¡Cinco meses después nos pitaban un penalti! Este era demasiado evidente… El partidazo de Hildebrand permitía la remontada tras los dos goles de Raúl y el colofón final llegaba con un golazo de Arizmendi, con la clase que le caracteriza (?). Resumiendo, la sensación que me ha dejado el partido ha sido más o menos ésta.
Puede que acabemos bajando a Segunda, pero como se suele decir en estos casos, ¡que me quiten lo bailao!
Paddypower ha abierto una apuesta para preguntar a los internautas quién creen que será el próximo presidente del Valencia la temporada que viene, y entre la lista de candidatos está ¡Rodolfo Chikilicuatre! En caso de que el representante español en Eurovisión fuese elegido para presidir el Valencia, los acertantes se llevarían mil euros por cada euro apostado. Como aficionado valencianista que soy, tengo cuatro cosas que decir al respecto: 1. El breikindance, 2. El crusaito, 3. El Maiquelyason y 4. El Robocop.
A Contrapié, una manera de vivir el deporte rey desdramatizándolo e intentándolo convertir en una diversión. Un blog donde se podrá opinar, debatir, maldecir, insultar e incluso cagarse en la p... madre de alguien (siempre desde el cariño).