Ronaldinho, según algunos diarios deportivos, dejará el Barça a final de temporada. El club se ha cansado de sus ausencias. Apenas se le ve el pelo por los entrenamientos, ni con el grupo ni con los lesionados. Ronnie se está quedando sólo y cada vez son menos los que piensan que pueden sacar buena tajada por él y parece ser que la posibilidad de dejarle marchar con la carta de libertad gana enteros.
Ronaldinho "entrenando".
Por si todo esto fuera poco, a Ronaldinho le crecen los detractores. El último (aunque clásico), el "mashote" Luis Fernández. El francés de Tarifa acaba de publicar un libro titulado “Luis contraataca” (toda una declaración de intenciones). En él hace un repaso de su relación con el mundo del fútbol y no evita entrar en detalles sobre varias personas a las que ha ido conociendo a lo largo de los años. Una de ellas es Ronaldinho, con el que coincidió en el PSG.
En el libro, asegura que “cuando llegó, no sabía jugar en equipo, no tenía ninguna disciplina alimentaria, ningún rigor táctico”. Más allá de lo futbolístico, también explica cómo se comportaba el brasileño: “En las concentraciones se llevaba a las mujeres a la habitación. Y después frecuentaba las discotecas”. “Los compañeros protestaban, pero él se creía por encima. El problema es que él me tomaba por loco cuando no lo hacía jugar, pero ahora todos se preguntan si vale la pena invertir todavía por él”. Ahí no acaban las perlas: “Cuando uno dispone de normas de conducta y elabora un reglamento y él, durante sus ratos libres, hace subir a una chica al hotel, ¿qué debo hacer? Admitamos que cierro los ojos. Los otros, que sí cumplen las normas, vendrán y me dirán: ‘Luis, esto nos está fastidiando a todos porque si sale en la prensa, ¿qué dirán nuestras mujeres?’”. “Yo en el club, estaba solo contra él. Todos le protegían y lo defendían. No se le pueden pasar siempre los caprichos, porque, además de él, hay una plantilla”.
En el libro, asegura que “cuando llegó, no sabía jugar en equipo, no tenía ninguna disciplina alimentaria, ningún rigor táctico”. Más allá de lo futbolístico, también explica cómo se comportaba el brasileño: “En las concentraciones se llevaba a las mujeres a la habitación. Y después frecuentaba las discotecas”. “Los compañeros protestaban, pero él se creía por encima. El problema es que él me tomaba por loco cuando no lo hacía jugar, pero ahora todos se preguntan si vale la pena invertir todavía por él”. Ahí no acaban las perlas: “Cuando uno dispone de normas de conducta y elabora un reglamento y él, durante sus ratos libres, hace subir a una chica al hotel, ¿qué debo hacer? Admitamos que cierro los ojos. Los otros, que sí cumplen las normas, vendrán y me dirán: ‘Luis, esto nos está fastidiando a todos porque si sale en la prensa, ¿qué dirán nuestras mujeres?’”. “Yo en el club, estaba solo contra él. Todos le protegían y lo defendían. No se le pueden pasar siempre los caprichos, porque, además de él, hay una plantilla”.
Ronaldinho "jugando".
Y vosotros… ¿qué haríais con Ronaldinho?
A. Intentar recuperarlo.
B. Empapelarlo con papel de regalo.
C. Endosárselo a algún “primo”.
D. Unas natillas.



