En abril de 1989, Núñez fichó al paragauayo Julio César Romero para reforzar la delantera del Barça hasta final de temporada. Llegó la noche anterior a un Barça-Real Madrid y Johan Cruyff lo incluyó en el once titular, dejando a Lineker en el banquillo. Romerito estaba llamado a ser el revulsivo del conjunto azulgrana, y lo fue, porque su presencia en el equipo liberó de críticas y burlas al resto de sus compañeros que estaban realizando una temporada nefasta. Jugó seis partidos y marcó únicamente un gol, el 24 de junio de 1989 contra el Málaga en el Camp Nou. Pese a permanecer tan sólo dos meses en Barcelona, dejó una huella tan honda que aún a dia de hoy se recuerda su presencia en nuestro fútbol, y justifica su inclusión en este equipo titular. Posteriormente, Romerito se enroló en el fútbol brasileño, privándonos de su maestría. Pero, su legado permanecerá por siempre en los corazones de todos los aficionados al fútbol.
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martes, 21 de agosto de 2007
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